
Ensayo Nietzsche
El pensamiento de este filosofo abarcaba diferentes ambitos de la filosofia relacionandolos con multiplicinariedad como la sociologia, antropologia, psicologia, teologia, y ciertas ciencias a fines que le generaban argumentos para los cuales emitir juicios de valor y que estos fuesen comprendidos por la mayor parte de la sociedad.
Nietzsche para la exposicion de sus pensamientos plateo tesis, silogismos, primisas,y verdades relativas que con gran conviccion las denotaba de verdades absolutas en la mayoria de sus libros publicados, su bibliografia fue:
-1872 "El origen de la tragedia en el espíritu de la música"
-1873-76 "Consideraciones intempestivas"
-1878-79 "Humano, demasiado humano", (en tres entregas)
-1881 "Aurora"
-1882 "La gaya ciencia"
-1883 "Así habló Zaratustra", (primera y segunda parte)
-1884 "Así habló Zaratustra", (tercera y cuarta parte)
-1886 "Más allá del bien y del mal"
-1887 "La genealogía de la moral"
-1888 "El caso Wagner" (Todas las obras escritas en 1888 fueron publicadas con posterioridad a su enajenación mental).
-1888 "Nietzsche contra Wagner"
-1888 "El crepúsculo de los ídolos "
-1888 "El anticristo "
-1888 "Ecce homo"
Apartes de "El Anticristo (1888)"
-"Todos los valores que la humanidad sintetiza ahora su aspiracion suprema son los valores de la decadencia"
-"La compasion es contraria a los efectos tonicos que acrecienta la energia del sentimiento vital; surte un efecto depresivo. Quien se compadece pierde fueza. la compasion agrava y multiplica la perdida de fuerza que el sufrimiento determina la vida. El sufrimiento mismo se hace contagioso por obra de la compasion; esta suceptible de causar una perdida total en la vida y enrgia vital absurdamente desproporcionada a la cantidad de la causa"
-"Protestantismo: La hemiplejia del cristianismo y de la razon"
-Contra la moral de Kant:"Toda virtud debe ser propia invencion de uno, la intima defensa y nesesidad de uno; en cualquier otro sentido solo es un peligro"
-"Un pueblo sucumbe si confunde su especifico deber con el deber en si"
-"Sin embargo ese nihilista de extra;as cristiano-dogmaticas entendie el placer como objecion... Que arruina tan rapidamente como trabajar, pensar y sentir sin que medie una nesesidad interior, una vocacion hondamente personal, un placer?, como automata del "deber"? Tal cosa es nada menos que la receta para la decadence, hasta para la idiotes, Kant se convirtio en un idiota."
-"Que le importa al sacerdote la ciencia? El esta por encima de esto! Y hasta ahora ha dominado el sacerdote! El determinaba los conceptos de "Verdadero" o "Falso" "
-"Las conquistas mas valiosas del espiritu son las ultimas en lograrse; mas las conquistas mas valiosas son los metodos"
-"En Dios divinizada la nada, santificada la voluntada de alcanzar nada"
-"El cristianismo y el budismo estan emparentados como religiones nihilistas, son las religiones de la decadence"
-"El amor es el estado en que el hombre ve las cosas, mas que ningun otro, tal como no son."
-"Fe, Amor y la Esperanza: Las tres corduras cristianas"
-"El cristianismo solo puede ser comprendido como producto del suelo en que ha nacido no es una reaccion al instinto judio, sino la consecuencia del mismo, su logica terrible lleva a la conclusion ulterior"
-"El crsitianismo es capaz de sentirse antijudio, sin tener conciencia de que es la idiosincrasia judia llevada a su consecuencia ultima"
-"los judios son los antipodas de todo los decadent"
-"En el fondo, no hubo mas que un solo cristiano que murio crucificado"
Los Ejes Tematicos Del Pensamiento
Los pensamientos confinados en los libros antes mensionados se basan en los siguientes ambitos que abarcan tanto la Sociedad, Teologia, Metafisica, Moral, Etica, Estetica, y Epistemologia:
-El Vitalismo Es vitalista toda teoría filosófica para la que la vida es irreductible a cualquier categoría extraña a ella misma. En función de su idea de vida: la vida en el sentido biológico (Nietzsche). Para Nietzsche, la vida no tiene un fundamento exterior a ella, tiene valor en sí misma; y la vida entendida en su dimensión biológica, instintiva, irracional, como creación y destrucción, como ámbito de la alegría y el dolor. Por esta razón, Nietzsche creyó posible medir el valor de la metafísica, la epistemología y la ética a partir de su negación o afirmación de la vida.
Epistemologia. Para Nietzsche, en el mundo no existen esencias, ni los objetos como realidades substanciales y permanentes. Por este motivo, para él, la metáfora y el arte son más adecuados para captar y expresar la realidad que el concepto preciso y la filosofía. Nietzsche rechaza la objetividad de la lógica y de la razón: la filosofía tradicional consideraba que las leyes de la razón (la lógica) son también leyes del mundo y sus principios los principios básicos de la realidad. Frente a ello, Nietzsche afirma el carácter irracional del mundo: la lógica, la razón son invenciones humanas, las cosas no se someten a regularidad alguna, el mundo es la totalidad de realidades cambiantes, esencialmente distintas unas a otras, y acogen en su interior la contradicción. La filosofía tradicional creyó posible utilizar la razón desprendida de cualquier elemento subjetivo que pudiera afectar a su imparcialidad, creyó en el conocimiento objetivo del mundo, válido para todos. Nietzsche considera que esta creencia descansa en otra más básica, la creencia en algún tipo de realidad absoluta (el Mundo de las Ideas de Platón o el Dios cristiano); sin embargo si esta realidad absoluta es una fantasía humana, dicha confianza carece de sentido. Aún podemos hablar de conocimiento, concluye Nietzsche, pero aceptando su carácter relativo, subjetivo; dependiente de la perspectiva vital en la que se encuentra el individuo que lo crea; Nietzsche defiende el perspectivismo.
Nietzsche criticó también las concepciones básicas de la ciencia: las leyes científicas son invenciones humanas pues no existen regularidades ni necesidad en el mundo y los hechos que lo pueblan, no hay leyes de la Naturaleza. La razón no se puede justificar a sí misma: la razón es una dimensión de la vida humana, pero junto con ella encontramos otras más básicas (imaginación, sentimientos, instinto...) y todas ellas pueden motivar nuestras creencias. Para la ciencia actual la matemática puede expresar con precisión el comportamiento de las cosas, para Nietzsche esta forma de entender el mundo es errónea pues las matemáticas no describen nada real, son invenciones humanas; en el mundo no existe ninguna de las perfectas figuras de la geometría, ni números, ni unidades. Las matemáticas prescinden de la dimensión cualitativa del mundo, de su riqueza y pluralidad.

La metafísica. La filosofía presenta una idea del mundo totalmente inadecuada pues considera al mundo como un cosmos y cree en la racionalidad intrínseca de la realidad. La invención del Mundo Racional trae consigo la invención de los conceptos básicos de toda la metafísica tradicional (esencia, substancia, unidad, alma, Dios, permanencia...). Dado que el mundo que percibimos presenta características contrarias (corporeidad, cambio, multiplicidad, nacimiento y muerte), los filósofos acaban postulando el “platonismo”, teoría que escinde la realidad en dos mundos: un mundo verdadero, dado a la razón, inmutable y objetivo, y un mundo aparente, dado a los sentidos, cambiante y subjetivo. Platón defendió esta tesis básica del pensamiento occidental, y, gracias al cristianismo, se ha instalado en la cultura, siendo la actitud básica de nuestra civilización. Una consecuencia de la invención del Mundo Verdadero es la valoración positiva del mundo del espíritu y negativa de la corporeidad. Encuentra Nietzsche un origen psicológico de la metafísica y del platonismo: la metafísica es un signo de tendencias antivitales, guiadas por un instinto de vida decadente, que permitió la exageración del papel de la razón, de la vida consciente; las categorías metafísicas como substancia, ser, esencia, unidad son puras invenciones para en ellas encontrar el reposo, la regularidad y calma ausentes del único mundo existente, el que se ofrece a los sentidos. Pero Nietzsche pone también en la influencia de la gramática otro origen de la metafísica; el lenguaje da lugar a una visión errónea de la realidad: la estructura sujeto-predicado, el empleo de las mismas palabras (los conceptos) para designar distintos individuos y la primacía que tienen las frases con el verbo ser, favorecen una interpretación substancialista de la realidad, la creencia en entidades dotadas de rasgos permanentes y propios, de esencias y naturalezas universales. Si nuestra gramática fuese distinta, nuestra forma de entender el mundo sería también distinta.
La Moral Tradicional. El dogmatismo moral consiste en creer en la objetividad y universalidad de los valores morales: el cristianismo los sitúa en el ámbito eterno e inmutable de la mente de Dios; pero la moral tradicional, dice Nietzsche, se equivoca pues los valores morales no tienen una existencia objetiva, ni como una dimensión de las cosas, ni como realidades que estén más allá de éstas, en un mundo objetivo; los valores los crean las personas, son proyecciones de nuestra subjetividad, de nuestras pasiones, sentimientos e intereses. La moral tradicional creyó también que las leyes morales valen para todos los hombres y que si algo es bueno es bueno para todos. Nietzsche niega este creencia: si realmente los valores existiesen en un Mundo Verdadero y Objetivo cabría aceptar su universidad, pero no existe dicho Mundo, por lo que en realidad los valores se crean, y por ello cambian y son distintos a lo largo del tiempo y en cada cultura. Por otra parte, la moral tradicional es antivital: sus valores son contrarios a la vida, a las categorías básicas involucradas en la vida. La moral tradicional (la cristiana) es antinatural pues presenta leyes que van en contra de las tendencias primordiales de la vida, es una moral de resentimiento contra los instintos y el mundo biológico y natural.

La Religión. Para Nietzsche la religión no es una experiencia verdadera pues Dios no existe; el estado de ánimo que promueve el éxito de las creencias religiosas, de la invención de un mundo religioso, es el de resentimiento, el de no sentirse cómodo en la vida, el afán de ocultar la dimensión trágica de la exis¬tencia. Nietzsche se enfrenta a los siguientes elementos del cristianismo: la “metafísica cristiana”: el cristianismo es “platonismo para el pueblo”, comparte con Platón la incapacidad vital para aceptar todas las dimensiones de la existencia y el afán de encontrar un consuelo fuera de este mundo. El cristianismo, como Platón, escinde la realidad: por un lado el mundo verdadero, eterno, inmutable, en donde se realiza el Bien, la Verdad y la Belleza, y por otro el mundo aparente, cambiante, abocado a la muerte e imperfecto; el mundo del espíritu frente al mundo de la corporeidad. La moral cristiana: el cristianismo fomenta los valores de la “moral de esclavos” (humildad, sometimiento, debilidad, mediocridad), los valores mezquinos (obediencia, sacrificio, compasión) y la idea de culpabilidad, de pecado; es la moral vulgar, de resentimiento contra lo elevado, noble y singular; es la destrucción de los valores del mundo antiguo. El politeísmo es falso pero expresa mejor la riqueza de la realidad que el monoteísmo pues no se ha separado radicalmente de la vida; el monoteísmo representa el invento de un transmundo, la desvalorización del verdadero mundo y la máxima hostilidad a la naturaleza y a la voluntad de vida. El Dios cristiano representa los valores negativos y contrarios a la vida, mientras que el mundo divino politeísta representa los valores afirmativos, la fidelidad a la Naturaleza. La superación del cristianismo ( la “muerte de Dios”) es fundamental para la transmutación de todos los valores y la recuperación de los valores de la antigüedad perdidos tras la aparición de esta religión y de la filosofía.
La Muerte De Dios: Esta tesis señala que la creencia en Dios ha muerto, expresa el fin de toda creencia en entidades absolutas. Dios no crea al hombre sino el hombre a Dios. La creencia en Dios sirve para conso- larnos de la miseria y sufrimiento existente en este mundo; es una consecuencia de la vida decadente e incapaz de aceptar el mundo en su dimensión trágica. Nietzsche se refiere al dios del cristianismo, pero también a todo aquello que puede sustituirle, pues Dios no es una entidad sino un lugar, una figura posible del pensamiento, representa lo Absoluto. Dios es la metáfora para expresar la realidad que se presenta como la Verdad y el Bien, como el supuesto ámbito objetivo que puede servir de referente a la existencia por encontrarse más allá de ésta y darle un sentido: la Naturaleza, el Progreso, la Ciencia, tomadas como realidades absolutas son el análogo a Dios. Cuando Nietzsche declara que Dios ha muerto quiere indicar que los hombres viven desorientados, que ya no sirve el horizonte último en el que siempre se ha vivido. Con dicha “muerte” podemos vivir sin lo Absoluto, en la “inocencia del devenir”. Es la condición para la aparición del superhombre.
El Nihilismo: puede ser expresión de decadencia vital: la cultura que cree en la existencia de una realidad absoluta, en la que se sitúan los valores objetivos de la Verdad y el Bien, es nihilista; la cultura cristiana y toda la cultura occidental, es nihilista pues dirige toda su pasión y esperanzas a algo inexistente, (el Dios cristiano, el Mundo Racional de los filósofos), despreciando así la única realidad existente, la del mundo que se ofrece a los sentidos, la realidad de la vida. La otra cara de este nihilismo es el nihilismo pasivo y es una de las consecuencias de la “muerte de Dios”, aparece por la consciencia del carácter infundado de la creencia en lo sobrenatural, en el mundo del espíritu: durante siglos se ha creído que la vida tiene un sentido porque algo exterior a ella se lo da; con la muerte de Dios sobreviene la crisis del sentido y el convencimiento de que la existencia es insostenible, vacía; el “nihilista pasivo” no cree en ningún valor, pues considera que todo valor es posible sólo si Dios existe, y Dios no existe, y puede terminan en la desesperación, la inacción o el suicidio. Nihilismo activo: es también nihilista la filosofía que intenta mostrar cómo los valores dominantes son una pura nada, una invención; Nietzsche es nihilista en este sentido al proponer la destrucción completa de todos los valores vigentes y su sustitución por otros radicalmente nuevos; este nihilismo es una fase necesaria para la aparición de un nuevo momento en la historia, de una nueva moral y del superhombre.
El Superhombre. El hombre al que hay que superar es el que se somete a los valores tradicionales, a la “moral del rebaño”, a la moral basada en la creencia de una realidad trascendente que fomenta el desprecio por la vida, la corporeidad y la diferencia entre las personas. El superhombre sólo es posible cuando se realice hasta el final la “muerte de Dios”. El superhombre no se puede identificar con una clase social con privilegios que le puedan venir por la tradición o que descansen en su poder social, ni con una raza. Algunos rasgos de su conducta moral: rechaza la moral de esclavos, la mansedumbre, la prudencia que esconde cobardía, la obediencia a una regla exterior, el servilismo, la mezquindad; rechaza la conducta gregaria: la moral de los que siguen a la mayoría; crea valores: la mayoría de los hombres se encuentran con los valores ya creados por otros, con los estilos vitales vigentes; el superhombre inventa las normas morales a las que él mismo se somete; y los valores que crea son fieles al mundo de la vida y le permiten expresar su peculiaridad y riqueza; vive en la finitud: no cree en ninguna realidad trascendente, ni en Dios ni en un destino privilegiado (una raza, una nación, o un grupo); acepta la vida en su limitación, no oculta las dimensiones terribles de la existencia (el sufrimiento, la enfermedad, la muerte) es dionisíaco; le gusta el riesgo, las nuevas y difíciles experiencias, el enfrentamiento; no está preocupado ni por el placer ni por el dolor, ni propio ni ajeno, pues pone por encima de ellos el desarrollo de su voluntad y de su espíritu; es contrario al igualitarismo: ama la exuberancia de la vida, le gusta desarrollar en él mismo y en los demás lo que les es más propio; no tiene miedo a la diferencia; ama la intensidad de la vida: la alegría, el entusiasmo, la salud, el amor sexual, la belleza corporal y espiritual; puede ser magnánimo, como una muestra de la riqueza de su voluntad. El superhombre es la afirmación enérgica de la vida y el creador y dueño de sí mismo y de su vida, es un espíritu libre.
La nueva imagen del pensamiento en Nietzsche, según la interpretación de Gilles Deleuze
1.a

"Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es una filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene este uso: denunciar la bajeza del pensamiento bajo todas sus formas. ¿Existe alguna disciplina, fuera de la filosofía, que se proponga la crítica de todas las mixtificaciones sea cual sea su origen y su fin? Denunciar todas las ficciones sin las que las fuerzas reactivas no podrían prevalecer. Denunciar en la mixtificación esta mezcla de bajeza y estupidez que forma también la asombrosa complicidad de las víctimas y de los autores. En fin, hacer del pensamiento algo agresivo y afirmativo.
1.b
Hacer hombres libres, es decir, hombres que no confundan los fines de la cultura con el provecho del Estado, la moral o la religión. Combatir el resentimiento, la mala conciencia, que ocupan el lugar del pensamiento. Vencer lo negativo y sus falsos prestigios. ¿Quién, a excepción de la filosofía, se interesa por todo esto? La filosofía como crítica nos dice lo más positivo de sí misma: empresa de desmixtificación. Y, a este respecto, que nadie se atreva a proclamar el fracaso de la filosofía. Por muy grandes que sean, la estupidez y la bajeza serían aún mayores si no subsistiera un poco de filosofía que, en cada época, les impide ir todo lo lejos que querrían, que respectivamente les prohíbe, aunque sólo sea por el qué dirán, ser todo lo estúpida y lo baja que cada una por su cuenta desearía. No les son permitidos ciertos excesos, pero ¿quién, excepto la filosofía, se los prohíbe? ¿quién les obliga a enmascararse, a adoptar aires nobles e inteligentes, aires de pensador? Ciertamente existe una mixtificación específicamente filosófica; la imagen dogmática del pensamiento y la caricatura de la crítica lo demuestran.
1.c
Pero la mixtificación de la filosofía empieza a partir del momento en que ésta renuncia a su papel... desmixtificador, y tiene en cuenta los poderes establecidos: cuando renuncia a detestar la estupidez, a denunciar la bajeza. Es cierto, dice Nietzsche, que actualmente los filósofos se han convertido en cometas. Pero desde Lucrecio hasta los filósofos del siglo XVIII debemos observar estos cometas, seguirlos todo lo posible, hallar su camino fantástico. Los filósofos-cometas supieron hacer del pluralismo un arte de pensar, un arte crítico. Supieron decir a los hombres lo que ocultaban su mala conciencia y su resentimiento. Supieron oponer a los valores y a los poderes establecidos aunque no fuera más que la imagen de un hombre libre. Después de Lucrecio ¿cómo es posible preguntar aún: para qué sirve la filosofía?
2.a
Es posible preguntarlo porque la imagen del filósofo está constantemente oscurecida. Se hace de él un sabio, él que es sólo un amigo de la sabiduría, amigo en un sentido ambiguo, es decir el anti-sabio, el que debe disfrazarse de sabiduría para sobrevivir. Se hace de él un amigo de la verdad, él que somete lo verdadero a la más dura prueba, de donde la verdad sale tan descuartizada como Dionysos: la prueba del sentido y del valor. La imagen del filósofo se oscurece debido a todos sus disfraces necesarios, pero también debido a todas las traiciones que hacen de él el filósofo de la religión, el filósofo del Estado, el coleccionista de los valores en curso, el funcionario de la historia. La imagen auténtica del filósofo no sobrevive al que durante un tiempo supo encarnarlo en su época. Debe recuperarse, reanimarse, debe hallar un nuevo campo de actividad en la época siguiente.
2.b
Si la labor crítica de la filosofía no se recupera activamente en cada época, la filosofía muere y con ella la imagen del filósofo, la imagen del hombre libre. La estupidez y la bajeza no cesan de formar nuevas alianzas. La estupidez y a bajeza son siempre las de nuestro tiempo, las de nuestros contemporáneos , nuestra estupidez y nuestra bajeza. A diferencia del concepto intemporal de error, la bajeza no se separa del tiempo, es decir del transporte del presente, de esta actualidad en la que se encarna y se mueve. Por eso la filosofía tiene con el tiempo una relación esencial: siempre contra su tiempo, crítico del mundo actual, el filósofo forma conceptos que no son ni eternos ni históricos, sino intempestivos e inactuales. La oposición en la que se realiza la filosofía es la de lo inactual con lo actual, de lo intempestivo con nuestro tiempo. Y lo intempestivo encierra verdades más duraderas que las verdades his tóricas y eternas reunidas: las verdades del porvenir.
2.c
Pensar activamente, es "actuar de una forma inactual, o sea contra el tiempo, y a partir de ahí incluso sobre el tiempo, en favor (así lo espero) de un tiempo futuro". La cadena de los filósofos no es la eterna cadena de los sabios, y menos aún el encadenamiento de la historia, sino una cadena rota, la sucesión de cometas, su discontinuidad y su repetición que no se refieren ni a la eternidad del cielo que atraviesan, ni a la historicidad de la tierra que sobrevuelan. No hay ninguna filosofía eterna, ni ninguna filosofía histórica. Tanto la eternidad como la historicidad de la filosofía se reducen a esto: la filosofía, siempre intempestiva, intempestiva en cada época.
3.a
Al colocar el pensamiento en el elemento del sentido y del valor, al hacer del pensamiento activo una crítica de la estupidez y de la bajeza, Nietzsche propone una nueva imagen del pensamiento. Y es que pensar no es nunca el ejercicio natural de una facultad. Nunca el pensamiento piensa sólo y por sí mismo; nunca tampoco viene simplemente turbado por fuerzas que serían siempre exteriores. Pensar depende de las fuerzas que se apoderan del pensamiento. Mientras nuestro pensamiento está ocupado por fuerzas reactivas, mientras halla su sentido en las fuerzas reactivas, hay que confesar que todavía no pensamos. Pensar designa la actividad del pensamiento; pero el pensamiento tiene sus propias formas de ser inactivo, y puede entregarse a ello totalmente y con todas sus fuerzas. Las ficciones por las que triunfan las fuerzas reactivas constituyen lo más bajo en el pensamiento, el modo en que permanece inactivo y se ocupa en no pensar.
3.b
Cuando Heidegger anuncia: todavía no pensamos, un origen de este tema se halla en Nietzsche. Esperamos las fuerzas capaces de hacer del pensamiento algo activo, absolutamente activo, el poder capaz de hacer del pensamiento una afirmación. Pensar, como actividad, es siempre una segunda potencia del pensamiento, no el ejercicio natural de una facultad, sino un acontecimiento extraordinario para el propio pensamiento. Pensar es una n°... potencia del pensamiento. Y debe ser elevado a esta potencia para que se convierta en "el ligero", "el afirmativo", "el danzante". Y jamás alcanzará esta potencia si algunas fuerzas no ejercen sobre él una violencia. Debe ejercerse una violencia sobre él en tanto que pensamiento, un poder debe obligarle a pensar, debe lanzarle hacia un devenir-activo. Esta coacción, este adiestramiento, es lo que Nietzsche llama "Cultura". La cultura, según Nietzsche, es esencialmente adiestramiento y selección. Expresa la violencia de las fuerzas que se apoderan del pensamiento para hacer de él algo activo, afirmativo. Sólo se entenderá este concepto de cultura si se captan todas las formas en que se opone al método. El método supone siempre una buena voluntad de pensador, "una decisión premeditada".
3.c
La cultura, al contrario, es una violencia sufrida por el pensamiento, una formación del pensamiento bajo la acción de fuerzas selectivas, un adiestramiento que pone en juego todo el inconsciente del pensador. Los griegos no hablaban de método, sino de paideia; sabían que el pensamiento no piensa a partir de una buena voluntad, sino en virtud de fuerzas que se ejercen sobre él para obligarlo a pensar. Incluso Platón distinguía lo que obliga a pensar y lo que deja el pensamiento inactivo; y en el mito de la caverna subordinaba la paideia a la violencia sufrida por un prisionero, sea para salir de la caverna, sea para volver a ella Nietzsche encuentra esta idea griega de una violencia selectiva de la cultura en los textos célebres: "Considérese nuestra antigua organización penal y se advertirán las dificultades que hay en la tierra para erigir un pueblo de pensadores.."; hasta los suplicios son necesarios. "Aprender a pensar: en nuestras escuelas se ha perdido completamente la noción..." "Por muy extraño que pueda parecer, todo lo que existe y ha existido sobre la tierra, referente a libertad, delicadeza, audacia, danza y magistral seguridad, sólo ha podido florecer bajo la tiranía de leyes arbitrarias".
4.a
Sin duda estos textos están llenos de ironía: el "pueblo de pensadores" del que habla Nietzsche, no es el pueblo griego, sino que resulta ser el pueblo alemán. Sin embargo, ¿dónde está la ironía? No en la idea de que el pensamiento sólo llega a pensar bajo la acción de fuerzas que lo violentan. No en la idea de la cultura como adiestramiento violento. La ironía aparece más bien en una duda sobre el devenir de la cultura. Se comienza como los griegos, se acaba como los alemanes. En varios textos raros Nietzsche aplica la decepción de Dionysos o de Ariana: Hallarse con un alemán cuando se deseaba un griego. La actividad genérica de la cultura tiene un objetivo final: formar al artista, al filósofo. Toda su violencia selectiva se halla al servicio de este fin; "Actualmente me ocupo de una especie de hombre para quien la teología lleva un poco más lejos que el bien de un Estado". Las principales actividades de las Iglesias y de los Estados constituyen más bien el largo martirologio de la propia cultura. Y cuando un Estado favorece la cultura "sólo la favorece para favorecerse a sí mismo y jamás concibe que haya un fin que sea superior a su bien y a su existencia".
4.b
Por otra parte, sin embargo, la confusión de la actividad cultural con el bien del Estado se basa en algo real. A cada instante la labor cultural de las fuerzas activas corre el peligro de ser desviada de su sentido: ocurre precisamente que pasa al provecho de las fuerzas reactivas. Ocurre que la Iglesia o el Estado toman por su cuenta esta violencia de la cultura para realizar sus propios fines. Ocurre que las fuerzas reactivas desvían esta violencia de la cultura, y la convierten en una fuerza reactiva, en un medio de entontecer todavía más, de rebajar el pensamiento. Ocurre que confunden la violencia de la cultura con su propia violencia, su propia fuerza . Nietzsche llama a este proceso "degeneración de la cultura". En qué medida es inevitable, en qué medida evitable, por qué razones y por qué medios, lo sabremos más adelante. Sea lo que sea respecto a ello, Nietzsche subraya así la ambivalencia de la cultura: de griega pasa a ser alemana...
5.a
Lo que equivale a decir una vez más hasta qué punto la nueva imagen del pensamiento implica relaciones de fuerzas extremadamente complejas. La teoría del pensamiento depende de una tipología de las fuerzas. Y aquí también la tipología empieza por topología. Pensar depende de ciertas coordenadas. Tenemos las verdades que merecemos según el lugar al que llevamos nuestra existencia, la hora en que velamos, el elemento que frecuentamos. No hay idea más falsa que la de que la verdad salga de un pozo. Sólo hallamos verdades allí donde están, a su hora y en su elemento. Cualquier verdad es verdad de un elemento de una hora y de un lugar: el minotauro no sale del laberinto.
5.b
No pensaremos hasta que no se nos obligue a ir allí donde están las verdades que dan que pensar, allí donde se ejercen las fuerzas que hacen del pensamiento algo activo y afirmativo. No un método sino una paideia, una formación, una cultura. El método en general es un medio para evitarnos ir a tal lugar, o para conservar la posibilidad de salir de él (el hilo del laberinto). "Y nosotros, nosotros os rogamos encarecidamente, ¡agarraos a ese hilo!" Nietzsche dice: tres anécdotas bastan para definir la vida de un pensador. Indudablemente una para el lugar, otra para la hora y otra para el elemento.
5.c
La anécdota es en la vida lo que el aforismo en el pensamiento: algo que interpretar. Empédocles y su volcán, ésta es una anécdota de pensador. Lo alto de las cimas y las cavernas, el laberinto; mediodía-medianoche; el elemento aéreo, alcioniano y también el elemento rarificado de lo subterráneo. A nosotros nos corresponde ir a los lugares más altos, a las horas extremas, donde viven y se alzan las verdades más elevadas, las más profundas. Los lugares del pensamiento son las zonas tropicales, frecuentadas por el hombre tropical. No las zonas templadas, ni el hombre moral, metódico o moderado".
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El pensamiento de Nietzsche es un de los mas controversiales de los siglos XIX y XX, y lo sigue siendo todavia en el siglo XXI. Diferente de causar polemica y sensacionalismo, Nietzsche aprovecho de que sus obras podian ser leidas distinto de las masas y lo que el llamaria la sociedad de la Decadence, solo para aquellos que cumplieran con lo denominado como "Espiritus Emancipados".
Tenor 3